Chile acelera el cierre de sus últimas centrales a carbón con foco en transición justa.
El proceso de descarbonización de la matriz eléctrica chilena avanza, y en 2026 entra en una fase más compleja: la de los polos industriales que aún dependen del carbón.
En diciembre de 2025 se concretó el cierre de 14 centrales termoeléctricas —la mitad de las que operaban en 2018—, incluyendo las unidades CTM1, CTM2 e Infraestructura Energética Mejillones, que en conjunto sumaban 709 MW de capacidad. Transforma
Lo que viene no es solo apagar más plantas: es gestionar territorios enteros que construyeron su economía alrededor de esa industria. Las comunas reconocidas como «zonas en transición» —Tocopilla, Mejillones, Huasco, Quintero-Puchuncaví y Coronel— cuentan con planes participativos locales para responder a las necesidades de sus habitantes, liderados por el Ministerio de Energía y el Ministerio de Medio Ambiente. Terram
Un ejemplo concreto: en Huasco se anunció desde 2026 la reconversión de la central termoeléctrica para operar con combustible mixto, basado en una co-inyección de carbón y amoníaco verde producido en Chile, con una primera fase proyectada para 2030. Terram
El enfoque es claro: no se trata solo de cerrar, sino de garantizar que las comunidades y los trabajadores tengan un futuro viable en la nueva economía energética.
📄 Fuente: Fundación Terram – Plan de descarbonización y reconversión de termoeléctricas
